México Turbio, de Patricia Aridjis

Habitante de Nuevo Torno Largo, comunidad que vive frente una planta de Pemex, y dónde hay un índice muy elevado de cáncer infantil, entre otras anomalías de salud. @2013 Patricia Aridjis

Habitante de Nuevo Torno Largo, comunidad que vive frente una planta de Pemex, y dónde hay un índice muy elevado de cáncer infantil, entre otras anomalías de salud en la población. @2013 Patricia Aridjis

Hace unas semanas, cuando tuve la oportunidad de acompañar a Patricia Aridjis a su trabajo de campo en Nuevo Torno Largo, ella tuvo la gentileza de invitarme a escribir el texto de presentación para la muestra México Turbio que se inauguró el pasado viernes 19 de julio en el Centro de la Imagen de Tabasco. Fue un honor para mí, ya que recuerdo que yo y otros amigos fotógrafos que coincidimos brevemente en el diario Milenio de Tabasco hace 10 años admirábamos mucho su trabajo, que en ese entonces se publicaba en el dossier fotográfico Mirador, a cargo del editor Fernando Villa del Ángel.
La exposición estará visible durante al menos un mes en la galería ya citada, ubicada en la Zona CICOM y es una gran oportunidad para apreciar este trabajo que Patricia ha realizado con apoyo del Sistema Nacional de Creadores de Conaculta.

A continuación comparto con ustedes el texto:

México Turbio

A Patricia Aridjis no le gusta que se asocie la palabra “denuncia” con las imágenes que la han convertido en una de las documentalistas más destacadas de nuestro país. Sabe que la fotografía es siempre subjetiva, limitada al ámbito emocional, donde el fotógrafo no puede mostrar la Verdad, sino sólo presentar un punto de vista.

Y sin embargo esa misma subjetividad es también el arma más poderosa del medio, porque al hablar directamente a nuestras emociones puede conmovernos de una manera mucho más eficaz y convincente que los datos más precisos. Por eso a lo largo de su carrera ella se ha acercado a quienes padecen la injusticia, para mostrarnos su humanidad, para recordarnos algunos de los muchos asuntos pendientes que tiene nuestra sociedad.

En esta ocasión Patricia nos habla del deterioro ambiental, pero no como un lamento sobre la naturaleza mancillada sino como una fuerte advertencia sobre lo que nos estamos haciendo a nosotros mismos.

Solemos asociar las noticias de mutaciones genéticas y enfermedades degenerativas por polución con países como Rusia y Japón, nucleares e industrializados, pero en general todavía no visualizamos a México como escenario de tales desastres. Patricia nos muestra con dos casos que el futuro nos alcanzó sin que nos llegara ninguno de sus beneficios:

Los floricultores de Villa Guerrero, en el Estado de México ocupan el primer lugar en producción de nuestro país. Unas 75 mil personas cultivan diariamente las flores utilizando sin ninguna protección plaguicidas que hace tiempo fueron prohibidos en los países desarrollados. Son sustancias que alteran el ADN, causan cáncer, daños en el sistema inmunológico y malformaciones congénitas, entre otros males. Pero estas familias, que apenas viven de la tierra, prefieren correr el riesgo para tener qué comer. ¿Quién sospecharía el drama que está detrás de esos ramos de rosas que todos hemos regalado alguna vez?

Los habitantes de Nuevo Torno Largo, en el municipo de Paraíso, fueron expulsados de su comunidad origal por las expropiaciones de Pemex en los años 80s. Con las escasas indemnizaciones que les dieron por sus fincas obtuvieron modestos solares en lo que entonces era un popal a orillas de la laguna Mecoacán. Unos años más tarde Pemex construyó frente a ellos el complejo Dos Bocas, cuyos quemadores arruinan con su ruido y pestilencia todos los días de esta comunidad pesquera. Los casos de cáncer son inusualmente altos, y la mayoría de los pobladores tiene problemas en las vías respiratorias. ¿A dónde ir cuando el presupuesto apenas da para subsistir? ¿A dónde cambiarse otra vez con todos los recuerdos?

Para fotografiar la parte tabasqueña, Patricia se ha enfrentado a un gran reto ¿cómo fotografiar de manera documental el cáncer, cómo fotografiar esa polución invisible que se respira diariamente en Nuevo Torno Largo? Ella lo ha resuelto empleando recursos que no había usado en proyectos anteriores (siempre basados en la foto documental directa) como esos retratos que mezclan (en un guiño a Avedon) el ciclorama con el paisaje de quemadores, los dípticos que combinan el retrato con la escritura manuscrita de los retratados contando su historia, el mosaico de quemadores que resalta su omnipresencia, y en fin, la alternancia del blanco y negro analógico y el color digital.

Pero por encima de las consideraciones formales, estas imágenes nos ponen frente a las consecuencias humanas de un daño ambiental que afecta en primer lugar a los más desprotegidos económicamente. Llevándonos al interior de sus dormitorios y sus salas, poniéndonos cara a cara con ellos, la fotógrafa pone rostro a las estadísticas y nos enfrenta de golpe a la pregunta: ¿Por qué se permite que estas personas sigan soportando esto?

En alguna ocasión, platicando con ella sobre la fotografía contemporánea Patricia me dijo que prefiere “las fotos que me hacen sentir algo, las que me mueven”. Esa es tal vez la mejor definición del trabajo que ella realiza.

Francisco Cubas

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