Iván Ruiz indaga en la profunda perversión de la fotografía contemporánea

Cadáver-no-exquisito quemándose en el trópico. Créditos: Francisco Cubas/Iván Ruiz/Martin Parr. ©2013 Francisco Cubas

Cadáver-no-exquisito quemándose en el trópico. Créditos: Francisco Cubas/Iván Ruiz/Martin Parr. ©2013 Francisco Cubas

Nos tocaron, como a todos los hombres, malos tiempos en que vivir (1). La violencia que se extiende por el mundo, y en especial en México, donde los narcotraficantes se ensañan de manera sádica con sus víctimas, nos parece inusitada, aunque basta recordar las pinturas negras de Goya para darnos cuenta de que el horror que infligimos en nuestros semejantes actualmente no es sino una vuelta más en la milenaria espiral de nuestra historia, que avanza y retrocede sobre los mismos ejes. Lo que si resulta novedoso es el tratamiento con el que la fotografía contemporánea aborda esa violencia. Ese es el tema que Iván Ruiz ha investigado desde hace tres años, y que compartió hace unas semanas con el público de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco en la conferencia titulada La incertidumbre estética en la nueva fotografía documental.

Ruiz es investigador del Programa de Semiótica y Estudios de la Significación en la Universidad Autónoma de Puebla, doctor en Historia del Arte por la UNAM y miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Durante su charla, presentó al público un resumen muy accesible de los avances de su investigación, explora la forma en que la fotografía de nota roja de los diarios se ha convertido en foto de autor, digna de ser expuesta en museos como el MOMA, y las implicaciones éticas y estéticas de todo ello. La mayor parte de la exposición se basó en las imágenes de Fernando Brito, fotógrafo de Culiacán cuya serie Tus pasos se perdieron en el paisaje se ha hecho famosa internacionalmente, pero también mostró el trabajo de Enrique Metinides (decano de la nota roja en México y también famoso mundialmente), Eloy Valtierra, Teresa Margolles, Sally Mann, Pedro Pardo, Guillermo Arias y Álvarez Bravo. Con una sencillez que rara vez se observa entre los académicos, Ruiz preparó su discurso para un público no especializado, y explicó en términos claros y comunes el uso de referentes pictóricos en el trabajo de los autores mencionados, comparando sus fotografías con imágenes de Goya, Rembrandt y Andrea Mantegna, entre otros.

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