Tu mejor foto es la que nunca fue

Rogelio Urrusti y Jeremías Marquines. ©2013 Francisco Cubas

Rogelio Urrusti y Jeremías Marquines. ©2013 Francisco Cubas

Heard melodies are sweet, but those unheard
are sweeter…
John Keats

“Dulces son las melodías escuchadas, pero más lo son las no escuchadas”, el célebre verso de Keats tiene muchas posibles lecturas, una de las cuales es la afirmación de que la imaginación es siempre mayor que la realidad. También podríamos interpretar que nuestro deseo será siempre superior a lo que poseemos, que nuestros innumerables sueños se estrellarán siempre contra las limitaciones de la vida real. Llevando la frase al contexto de la creación yo la emparejaría con esta frase de George Steiner: “En el corazón de la forma se encuentra una tristeza, una huella de la pérdida”. Es decir, la obra, el poema, la canción, habría podido ser de muchas maneras, acaso mejores, acaso más adecuadas a su ser. Lo dice también Rousseau: “Tal es la nada de las cosas humanas que, excepto el Ser que existe por sí mismo, no hay nada más bello que lo que no existe”. Augusto Monterroso ilustra magistralmente este punto en su cuento Sinfonía concluida, que especula lo que ocurriría si fueran hallados los dos movimientos faltantes de la famosa obra de Schubert. Las delicias concretas, ancladas en el devenir, en el tiempo y el espacio, están en desventaja frente a las imaginadas, que no tienen límite.

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